Los compromisos no se pierden
Dile a un cliente te vuelvo a escribir, y Hermes no deja pasar nada.
Un compromiso incumplido cuesta más caro que un trabajo mediocre: socava la confianza. En un consultor desbordado, los compromisos se ahogan en los historiales, y el cliente se da cuenta antes que tú.
Dile a la asistente, sobre la marcha, qué prometiste, a quién y para cuándo. Ella mantiene la lista de compromisos abiertos y te avisa pronto, no cuando ya ha pasado la fecha.
Nombra un compromiso abierto ahora, y luego márcalo a lo largo del día.